La fe mueve defensas

Como un cuento, por Gustavo Salinas.
“La fe mueve defensas” tiró convencida de su argumento. La cosa se había complicado y los nuestros no le encontraban la vuelta a un partido que en los papeles debía abrirse. “Ustedes tranquilos, dejen de quejarse y apoyen a los muchachos”, soltó con paciencia un centro antes del primer grito.
El comedor de la casa era un hervidero. El Expreso no lograba vulnerar los 8 defensores que había propuesto el rival de turno. Los insultos y las quejas volaban desde los diferentes puntos de la mesa. Ella invisible para el resto, en un rincón susurrando ante la imagen.
Los pocos ataques del dueño de casa eran peligrosos y para colmo el árbitro sintió culpa y se la cobró con Curbelo. La pequeña banda que veía el juego estalló frente al televisor. Las esperanzas de llegar al menos a un empate se empezaban a romper. “No pudimos con 11, imagínate con 10”, bramó el más pesimista. Su intervención era inminente y apareció.
Se paró frente al televisor y les dijo: “Hoy se gana con ayuda, la fe mueve defensas” y empezó a repartir algunas estampitas entre los presentes. El explosivo comedor se transformó en casi un oratorio, todos con la imagen en la mano dándole besos y prometiendo valla a saber qué. Las quejas al equipo volvieron a surgir y ella se plantó de nuevo: “Ustedes tranquilos, dejen de quejarse y apoyen a los muchachos”, un minuto antes del primer gran centro de Carlitos para la cabeza ubicada de Jairo.
El gol calmó las fieras y aumentó la confianza en el método que ella había propuesto. La estampita de la virgen era cada vez más susurrada y hasta uno se llevó la imagen al otro tele de la casa para no quedar desprotegido. El que debía irse al trabajo la pegó en la radio para darle apoyo al equipo.
“Hoy ganamos gracias a la virgencita” soltó con esa paciencia que a veces se confunde con la furia. El partido era favorable, el Tomba tocaba y tocaba y el Mago marcó el segundo sin los trucos de siempre, el milagro estaba hecho. Esa esquina de mi provincia era un festejo puro y licito. Salinas decoró el marcador con un soberbio disparo y el carnaval se desató.
Días después del primer triunfo en esa cancha tras 17 años de cruzarnos, me contaron su historia. Fui a buscarla, conversamos entre mates y me dijo. “Sabes lo que pasa, la Virgen de la Medalla Milagrosa. Es del Tomba, mira la estampita, la de ella no es celeste como las otras es azul, azul y blanca”, repasé con la vista la imagen y comprendí que el impulso era de ellos, entendí que La fe mueve defensas.








excelenteee !
muy pero muy bueno
esta buenisima esta seccion
increible muy buena!
muuy buena nota, otra mas. jaj.
vamos tomba mañana por favor!
te amooo
QUE SE PUEDE DECIR NUEVAMENTE EXELENTE LA NOTA AGUANTE EL TOMBA CARAJO¡¡¡¡