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Hay que poner

Escrito por el Viernes, 4 diciembre 2009 | Sin Comentarios

Desde su llegada a Primera División; la parcialidad bodeguera ha alentado a su equipo hasta en los peores momentos. Hoy había un número reducido en la popular; pero se debió a varios motivos: horarios de trabajo, calor, televisación del encuentro y cansancio de hincha.

Pero estaban aquellos que a pesar de todo siguen al Expreso, pero el ser humano tiene diversas características personales y una de ellas es la “paciencia”; pero como toda virtud a veces se acaba, y este es el caso del pueblo bodeguero.

A pesar que una vez empezado el encuentro, eran escasos los hinchas del Tomba…se escuchaba el aliento y desde las yardas que hervían por los rayos del sol se oía un aliento incansable de quienes esperan que su equipo muestre un haz de luz de aquella llama que por momentos mantuvo intacto el sueño del que hablaban en todos los medios de comunicación.

Más arriba hablé de paciencia, la paciencia del que aprieta los dientes para no insultar a sus jugadores, paciencia del que cruza los dedos cuando viene el rival a atacarnos, paciencia frente a toda crítica, paciencia que algún día sabíamos que se iba a acabar.

Una vez que el “canalla” hizo el gol que lo ponía en ventaja; los hinchas se miraban y sinceramente buscaban una explicación al amargo momento por el cual atraviesa el bodeguero mendocino.

El grueso de las gargantas bodegueras gritaba ponga huevo, huevo el Expreso…y de repente, parecía que los jugadores querían llegar a empatar el partido; y muchos coincidían en la idea de que si es necesario ir perdiendo para acordarse de que llevan una camiseta que debe defenderse desde el primer hasta el último minuto del partido?

Lo más critico es que jugadores y cuerpo técnico no entienden que sus seguidores; no piden el mismo rendimiento y lujo del campeonato pasado porque eso es imposible, pero sí necesitan que se respeten los colores, se transpire la camiseta, se juegue con el corazón y se defienda un proyecto común; común a un equipo, dejando de lado los logros personales.

Tampoco es sano tirar sólo pálidas; hubo algunos puntos altos en el equipo, y da la casualidad que ese buen rendimiento pasó por el corazón y los pies de jugadores de la cantera bodeguera como Alejandro, Gabriel y Jesús.

Pero también es una realidad que estas individualidades no pueden correr toda la cancha y no ser acompañados por aquellos jugadores del “exterior” tombino. En algunos pasajes; hasta perdían sus propios puestos, Vallés parecía delantero, Vera bajaba a recuperar como defensor y Camargo corría de un sector al otro sin poder proyectarse demasiado.

El partido pasó y otra vez quedó en la garganta y en la mente de los hinchas bodegueros un sabor más que amargo. Un punto no vale nada; una mala actitud lo dice todo. Y para el colmo de males, unos pocos  festejaban un empate que de no ser por una mano agónica habría dejado más que vacío el sentimiento de quienes aún creen que se puede salir de este momento indeseable.


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